Radiadores de hierro, acero o aluminio. ¿Con cuál me quedo?

Mucha gente se pregunta cuál es el mejor material para los radiadores de calefacción, es decir, los que mejor propagan el calor por una estancia, los que permiten un mayor ahorro y los que, por ende, consumen menos combustible. Desde GASALIA te explicamos con detalle cada uno de ellos para que conozcas al detalle sus ventajas e inconvenientes.

Radiadores de hierro fundido

En los hogares y en el mundo del diseño de interiores también ha llegado el vintage, ese estilo que pretende recuperar el pasado. Sin embargo, no es la solución más idónea. El radiador de hierro fundido antiguamente cubría muy bien con las expectativas porque el carbón era el elemento combustible y tenía un alto poder calorífico, algo que no ocurre con el gas natural.

El hierro en una instalación de gas natural, lo que conseguirá es que cueste más enfriar una habitación porque además el calor que emite este tipo de radiador se queda bastante concentrado alrededor de él y se necesitarán, por tanto, más horas de funcionamiento de la caldera aumentando con ello el consumo.

Radiadores de chapa de acero

Los radiadores de chapa de acero es otra de las variantes que pueden contemplarse, pero que también redundan, a corto y medio plazo, en un consumo extra innecesario. El motivo es que, lo mismo que ocurre con los radiadores de hierro, concentran mucho el calor, pero tampoco logran expandirlo por la estancia. Que quemen al tocarlo, no significa que calienten más sino que el calor queda reducido al entorno en donde se encuentra.

Radiadores de aluminio inyectado

Son los más adecuados y los que más se instalan por su propiedades emisoras. Están elaborados con diferentes aleaciones de aluminio y cuantas más contengan, mayor es la calidad.

El aluminio es uno de los materiales que mejor permite trasladar el calor al instante al resto de la vivienda. Además, estamos ante un radiador que no quema cuando colocas su mano encima, pero que calienta de manera eficiente. Se puede tener la sensación que no alcanza la temperatura adecuada, pero no es cierto. El secreto radica precisamente en que expanden su poder calorífico al instante, permitiendo que la caldera esté menos horas en funcionamiento. El resultado evidentemente se aprecia a finales o principios de mes cuando llega la factura.

Evidentemente, la opción a la hora de decantarse por una opción u otra será tuya. Valora todos los pros y contra, pero nuestra recomendación es que apuestes por los más eficientes porque estarás ahorrando recursos y ayudando a tu bolsillo.

En Gasalia disponemos de todo lo que necesitas para la comodidad en tu vivienda. Descubre nuestras Lee también: La función de los humidificadores cuando ponemos en marcha la calefacción.


Usamos cookies de terceros para mejorar la experiencia de navegación, y obtener estadísticas anónimas. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK Más información