La función de los humidificadores cuando ponemos en marcha la calefacción

El frío nos ha sorprendido de la noche a la mañana con una acusada bajada de las temperaturas y son muchos lo que ya empiezan a plantearse si encender la calefacción o esperarse unas semanas más.

¿Sabías que los humidificadores pueden evitar que se reseque en exceso el aire en tu hogar?

Cuando se hace un consumo excesivo de la calefacción y la temperatura es mucho más alta de la aconsejada, a menudo podemos encontrarnos con un aire reseco. Mantener una humedad adecuada en el hogar es vital para que diferentes partes de nuestro organismo no se vean afectadas, como la nariz o la garganta. Además, es fundamental cuando tenemos pequeños en casa ya que evitaremos resfriados innecesarios.

Una vivienda que tenga la calefacción en marcha tiene que tener una humedad relativa en torno al 40-60 por ciento. Cuando está por debajo de esta cifra, el consejo es colocar humidificadores que contrarresten la excesiva sequedad del ambiente. Los higrómetros que podemos encontrar en ferreterías son los instrumentos perfectos que nos pueden ayudar a medir en cada momento en que margen nos estamos moviendo.

Opciones de humidificadores para calefacción

A la hora de colocar humidificadores podemos optar por varias opciones. Existen aparatos electrónicos prácticos y sencillos que situados en las estancias principales de la casa pueden conseguir la humedad ideal. Otra variante es recurrir a pequeños recipientes cerámicos que llevan incorporados unos ganchos para que se puedan colgar en los diferentes radiadores de la vivienda y que cuando se llenan de agua, se va evaporando consiguiendo incrementar la humedad.

En estos casos, tanto si optas por la primera como por la segunda opción, necesitarás limpiarlos periódicamente para que no se forme moho y no puedan emitir bacterias perjudiciales al aire.

Por otra parte, hay trucos caseros que también puedes utilizar para conseguir el porcentaje de humedad adecuado cuando tu calefacción está encendida. Uno de ellos es tener la puerta del baño abierta durante unos minutos justo después de que algún miembro de la familia se haya bañado o duchado. El agua condensada en su interior se repartirá por toda la vivienda.

Por último, también los días de lluvia puedes abrir durante unos minutos las ventanas o puertas del balcón de la terraza para que el aire húmedo externo se filtre al interior. Eso sí, en este último caso se perderán unos grados en la temperatura interior.

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